BANDERAS DE MAYO

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Lugar: SABADELL, Barcelona, Spain

lunes, 29 de julio de 2013

AMAPOLAS EN JULIO












Pequeñas amapolas, pequeñas llamas del infierno,
¿No hacen ustedes daño?

Ustedes refulgen. No puedo tocarlas.
Pongo mis manos en medio de las llamas. Nada se incendia

Y me agota mirarlas
Refulgiendo así, arrugadas y de rojo claro, como la piel 
            de una boca.

Una boca recién sangrando.
¡Pequeñas y sangrientas faldas!

Hay humos que no puedo tocar.
¿Dónde están tus opiáceos, tus nauseabundas cápsulas?

Si pudiera sangrar, ¡o dormir! –
¡Si mi boca pudiera casarse con una herida como ésa!

O tus licores se filtraran hacia mí, en esta cápsula de vidrio,
Atenuándose y calmándose.

Pero sin colores. Sin colores.

1962 - Sylvia Plath

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domingo, 28 de julio de 2013

BUENO, DIGAMOS













Bueno, digamos que hemos vivido, 
no ciertamente -aunque sería elegante- 
como los griegos de la polis radiante, 
sino parecidos a estatuas kriselefantinas, 
y con un asomo de esteatopigia. 
Hemos vivido en una isla, 
quizá no como quisimos, 
pero como pudimos. 
Aun así derribamos algunos templos, 
y levantamos otros 
que tal vez perduren 
o sean a su tiempo derribados. 
Hemos escrito infatigablemente, 
soñado lo suficiente 
para penetrar la realidad. 
Alzamos diques 
contra la idolatría y lo crepuscular. 
Hemos rendido culto al sol 
y, algo aún más esplendoroso, 
luchamos para ser esplendentes. 
Ahora, callados por un rato, 
oímos ciudades deshechas en polvo, 
arder en pavesas insignes manuscritos, 
y el lento, cotidiano gotear del odio. 
Mas, es sólo una pausa en nuestro devenir. 
Pronto nos pondremos a conversar. 
No encima de las ruinas, sino del recuerdo, 
porque fíjate: son ingrávidos 
y nosotros ahora empezamos.

Virgilio Piñera

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sábado, 13 de julio de 2013

SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO










Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(Allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado. 
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos, 
Buscar peces, pájaros, buscar leña, 
(Ya me preocuparía de los demás asuntos). 
Hacer una fogata,
Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña, 
Algo de leña para hacer una fogata,
Yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
Fui a un abismo lleno de aire;
Me respondió una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca, 
Allí también grabé figuras,
Grabé un río, búfalos,
Grabé una serpiente
Yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía, 
El fuego me molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
Allí encontré lo que necesitaba,
Encontré un pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
Figuras grababan en las rocas,
Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
Yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados, 
Contesté que no, que de allí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a trabajar con ella, 
Empecé a pulirla,
De ella hice una parte de mi propia vida. 
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar, 
Buscaba peces,
Buscaba diferentes cosas, 
(Yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente. 
Las tempestades aburren,
Los truenos, los relámpagos, 
Yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza. 
Falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol;
Llegué a una fuente,
A una fosa en que se veían algunas ratas: 
Aquí vengo yo, dije entonces, 
¿Habéis visto por aquí una tribu, 
Un pueblo salvaje que hace fuego? 
De este modo me desplacé hacia el oeste 
Acompañado por otros seres, 
O más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían, 
Yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad, 
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días, 
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas, 
Unas formas,
Crucé las fronteras
y permanecí fijo en una especie de nicho, 
En una barca que navegó cuarenta días, 
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías, 
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron al valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas, 
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles, 
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas, 
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad,
Yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
A practicar, a practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
Sí, miré, qué digo, miré,
Para salir de la duda miré,
Detrás de unas cortinas,
Yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que me sirvió de hogar,
Y empiece a grabar de nuevo,
De atrás para adelante grabar
El mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.

Nicanor Parra (Poeta Chileno)

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Una escena barcelonesa












No le hago mal a nadie, dijo
preguntando con toda su cara
por qué se lo llevaban.
No adónde, sino por qué.
No le hago mal a nadie
:
Estoy en la invernal. Escucho
a los grajos jugar en la nieve.
Del bosque vacío vienen los camiones.


Roberto Bolaño: en La universidad desconocida, 2007

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viernes, 5 de julio de 2013

Bowery Street















Mi placer te creó. Cuando naciste 
te destiné ya un hombre. El apropiado 
para que él y tú fuerais muy felices. 

Modelé tu figura como un barro 
precioso, tiernamente, con esmero. 
Y forjé tus costumbres con cuidado 
artesanal, aislándote del medio. 

Vigilé cada día tu sonrisa. 
Te enseñé a sonreírme dulcemente. 
Y aprendiste muy bien. Te felicito. 
Nos hemos merecido ambos el premio. 

El premio es este goce tuyo y mío. 
El placer que me das, yo lo sentía 
cuando estaba, en tu madre, elaborándote.

José Maria Fonollosa

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