BANDERAS DE MAYO

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Lugar: SABADELL, Barcelona, Spain

jueves, 24 de diciembre de 2020

NAVIDAD



















Siento el frío de la noche
--------------------- y la oscura zambomba
Así el grupo de hombres jóvenes que ahora pasa cantando
Oigo el carro de los apios
----------------------- que el empedrado soporta
y los otros que lo adelantan todos camino del mercado
.
Los de casa ------ en la cocina
-------------------------- junto al brasero que arde
con el gas bien prendido han preparado ya el gallo
Ahora miro la luna que me parece luna llena;
y ellos recogen las plumas
------------------------ y añoran ya el dia de mañana
.
Mañana sentados en la mesa, a los pobres olvidaremos
- tan pobres como somos -
------------------------- Jesús ya habrá nacido.
Nos mirará un momento a la hora del postre
y después de mirarnos ----------- romperá a llorar.



Joan Salvat Papasseit

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domingo, 13 de diciembre de 2020

UNA MUJER TRAS LA VENTANA














Desde el bajo de una estancia
en la calle Empedrado, 
enfrente la Bodeguita,
la única que está en el medio
a través de la ventana,
la mujer contempla la calle.
Los cansados ojos azules
miran casi sin ver,
plagados de indolencia.
Las arrugas de su cara
delatan años de vida y
por que no, de sufrimiento.
La piel color chocolate y el pelo
corto, rizado y canoso.
Nuestras miradas se cruzan
solo por un instante,
sonríe levemente.
Pienso en sacarle una foto
más no lo hago, no puedo,
no quiero robarle su alma
ni inmortalizarla en la nada

Quizás lo haga más tarde,
quizás lo haga mañana.

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HEMBRA

          
          Hembra que entre mis muslos callabas 
          de todos los favores que pude prometerte 
          te debo la locura. 

             
             Hembra», de Leopoldo María Panero 
             El último hombre, 1984 - Descontexto

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miércoles, 9 de diciembre de 2020

ARDIMOS EN EL BOSQUE



¿Pero cómo saber, sin la mirada, 
la hermosura del bosque, la grandeza del mar? 
El bosque estaba tras de mí; lo conocían 
mis oídos: el rumor de sus hojas, 
la confusión del canto de sus pájaros. 
Sonidos que venían de un remoto lugar. 
Y el mar del otro lado, golpeando
la frente, sin rozarla, cubriéndola de gotas. 
Era mi piel quien descubría su frescura, 
mi soñoliento olfato quien entraba 
en el pecho su duro olor. 
¿Pero cómo saber, sin la mirada, 
la hermosura del bosque, la grandeza del mar? 
Porque no había más, en el lugar del pecho, 
que una extendida sombra. 

 (¿Mas qué frío candente mis párpados abrasa, qué luz me desvanece, qué prolongado beso llega hasta el mismo centro de la sombra?) 

Joven el rostro era, sus labios sonreían, 
y el retenido fuego de su cuerpo era quemada luz. 
Entramos en el mar, 
rompíamos el cielo con la frente, 
y envueltos en las aguas contemplamos 
las orillas del bosque, su extensa fosquedad. 
Miré, tendidos en la playa, 
el rostro: contemplaba las nubes; 
y el retenido fuego de su cuerpo 
era un sombrío resplandor. 
Penetramos el bosque, 
y en las lindes detuvimos los pasos; 
perdidos, tras los troncos, 
miramos cómo el mar oscurecía. 
Tenía triste el rostro, 
y antes que para siempre envejeciera 
puse mis labios en los suyos.

Francisco Brines

martes, 8 de diciembre de 2020

ODISEA



Cómo volver allí cómo volver.
¿Conoces tú el país en que se vuelve? 
Me quedo sola. 
La calle oscura 
todo el pueblo una sola calle oscura 
que termina en las líneas de un tren (mental) 
muerto hace años. 
Las casas-tonadas 
lo irrisorio 
golpeando la madera 
los techos de zinc 
llamándome por mi nombre. 
La vida siempre estuvo aquí: 
Aquel patio este patio (siempre aquel patio) 
su olor a jazmín a descomposición. 
La sangre corriendo. 
El corazón del puerco 
alcanzado en una dos tres 
puñaladas. 
El verano zumbando como mosca. 
Una golondrina haciendo el verano
                              (intentándolo) 
Mi caligrafía corriendo. 
Mis piernas corriendo. 
El mar repartiendo peces epítetos
repitiendo tejiendo 
mi tela de araña: 
Y Antino vino a la guerra, 
cubierto de oro, como una doncella 
y la muerte lo atrapó. 
Yo comería hielo fuego piedras rocas pedernales 
tierra hambre de tierra boca de tierra 
me hiciera regresar. 


Odisea» de Damaris Calderón
descontexto.blogspot,com

LA PREGUNTA


          Todos nos creemos
          nacidos de una virgen 
          (porque, ¿quién puede

          imaginar a sus padres copulando?), 
          y se conocen casos 
          de Vírgenes preñadas. 

          Pero la Pregunta sigue en pie: 
          ¿de dónde obtuvo Cristo 
          su cromosoma adicional? 


 W. H. Auden en Gracias, niebla, 1996 
Traducción de Silvia Barbero Marchena 
descontexto.blogspot.com