BANDERAS DE MAYO

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Lugar: SABADELL, Barcelona, Spain

miércoles, 29 de enero de 2014

JUNTOS












Están todo el día juntos 
uno al lado del otro, 
con dolencias acumuladas 
que arrastran con la edad. 
Están juntos y al mismo tiempo separados, 
sordean ambos 
y poco es lo que hablan. 
Se les alarga el día a día 
igual de tedioso, el actual 
como el anterior y el siguiente. 
Poco salen a la calle, 
no tienen ánimo ni ganas. 
Miran la tele sin verla 
que funciona todo el día 
pues dicen - es curioso - 
que les hace compañía. 
Están todo el dia juntos 
y al mismo tiempo separados 
por una distancia eterna. 
El tiempo se les acaba, 
lo saben .... 
y ya les da igual.

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martes, 28 de enero de 2014

EL SILENCIO





1939-2014
  
La vida, más feroz que toda muerte.

Jorge Guillén


La silenciosa noche. Aquí en el bosque
no distingo rumores, no, de ninguna especie. 
Los gusanos trabajan. 
Los pájaros de presa hacen lo suyo
(seguramente). 
Pero no escucho nada. 
Sólo el silencio que da miedo. Tan raro, 
tan raro, tan escaso se ha vuelto en este mundo 
que ya nadie se acuerda como suena, 
ya nadie quiere 
estar consigo mismo un instante.
Mañana
dejaremos de nuevo la verdadera vida para
mañana. 
No asco de ser ni pesadumbre de estar vivo: 
extrañeza de hallarse aquí y ahora en esta hora tan muda.
Silencio en este bosque, en esta casa 
a la mitad del bosque.
¿Se habrá acabado el mundo?


“El silencio”, de José Emilio Pacheco
en Tarde o temprano (Poemas 1958-2009), 
BLOG. Descontexto.

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domingo, 5 de enero de 2014

CANCIÓN DE LA MUJER










1. De noche junto al río en el oscuro corazón de los arbustos
a veces vuelvo a ver su rostro, el de la mujer que amé: mi
mujer, que murió.

2. Hace ya muchos años, y a ratos ya no sé nada de ella, la
que antes lo fue todo, pero todo se marchita.

3. Y ella era en mí como un pequeño enebro en las estepas de
Mongolia, cóncavas, con el cielo amarillo pálido y de gran tristeza.

4. Vivíamos en una cabaña negra junto al río, Los mosquitos
solían perforar su blanco cuerpo, y yo leía el periódico
siete veces o decía: tu pelo tiene un color sucio. O: no tienes corazón.

5. Pero un día, cuando estaba yo lavando mi camisa en la
cabaña, ella se acercó a la puerta y me miró y quería salir.

6. Y quien le había pegado hasta cansarse, dijo: ángel mío.

7. Y quien le había dicho te quiero la condujo fuera y
riendo miró al aire y alabó el buen tiempo y le dio la mano.

8. Como ya estaban afuera, al aire libre, y la cabaña estaba
desierta, cerró la puerta y se sentó tras el periódico.

9. Desde entonces no la he vuelto a ver, y de ella sólo quedó
el gritito que dio cuando por la mañana volvió a la puerta que
ya estaba cerrada.

10. Ahora la cabaña se ha podrido y mi pecho está relleno de
papel de periódico y por las noches tumbado junto al río en
el oscuro corazón de los arbustos me acuerdo de ella.

11. El viento lleva olor a hierba en el pelo y el agua grita sin
fin pidiendo calma a Dios, y en mi lengua tengo un sabor amargo.


Canción de la mujer
ciudadseva.com
[Poema: Texto completo]
Bertold Bretch

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